El día de la Felicidad es el día de la desgracia.
No, no he desaparecido (aún) perdón por dejar este ciber-espacio tan solo por poco más de un mes; el interminable enero ha estado un poco ajetreado, comenzando por los problemas que tuve al regresar a casa con las nevadas que me dejaron un día pseudo-encerrado en León, una modesta ciudad en el norte de Castilla, por allí después de una noche melancólica a -4°C hubo un día esplendido que aproveche para ir por ahí y tomar algunas fotos que encontrareis aquí.
Vivir en la costa y virtualmente encerrado por montañas tiene bastante encanto, cuando llegue a casa, después de 2 horas de retraso del tren, extrañamente vi como alfín algo de nieve había caído por la ciudad, que por cierto desapareció 1 día después del temporal, y la verdad no creo que vuelva. Pero bueno dejando el reporte del clima a un lado (o si no van a compararme con el presentador de las noticias de mediodía) regresé a clases en la universidad y en ello me he mantenido ocupado por las últimas 3 semanas con la excepción de un par de días “sabaticos”.
En fin, siguiendo con el título, aquí llega San Valentín, aquel día que medio mundo en medio del afán de importar tradiciones y realizar fiestas, ha dedicado al amor; ese impredecible suceso sináptico-hormonal que llega cuando menos estás preparado y huye cuando más te hace falta, pero que sigue siendo inevitable; ¿Por qué no dedicarle un día?, cuando se dedican días a conceptos muchos mas vánales y terrenales…
Y es que para algunos será un motivo más para invitar a aquella cena especial, o la disculpa perfecta para entregar al fin esos chocolates decorados y rellenos, o enviar el ramo de flores más selecto bajo el presupuesto máximo posible. Aun así, nada es perfecto y para algunos otros como en aquella película que tanto admiro no deja de ser “un día cruel ideado por las compañías de tarjetas de felicitación para hacerte sentir terrible”, no importa si eres de un bando u otro o si perteneces a un tercer bando que pasa inadvertido al haber sellado su corazón en un búnker para huir del atroz sentimiento; en todo caso el día esta aquí, y en medio de esta poco cálida noche de invierno, invito a todos a vivirlo, escoged aquellas flores, comprad aquellos chocolates, para los otros, quizá sea tiempo de pasar un buen fin de semana en compañía de quien este al alcance, yo por mi parte me centraré en calmar esa tonelada de sensaciones que tengo en este momento y que me abstengo de escribir, aquí pongo un link de la música minimalista en la que me refugiado algunos instantes de estos últimos 2 días, si es de buen agrado genial, si no bueno, nunca es tarde para agregar algo a esa colección musical personal.
Saludos y prometo estar en contacto pronto; quiero que el próximo post sea al fin, la respuesta al título de este espacio.
Oh y por cierto, ¡Feliz San Valentín!

2 comments:
Me encantó tu post, Willy. Bastante acertado en cuanto a "Festejamos cada cosa.. que por qué no festejar el amor?"
Que pases un lindo San Valentín, yo por mi parte festejaré la amistad ;-)
Eso está bien, al final a todo hay que sacarle el lado positivo no? :P
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